LA EVALUACIÓN PARTICIPATIVA: CONTRIBUCIÓN A LA MEJORA DEL APRENDIZAJE
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO EDUCACIÓN UNIVERSITARIA, CIENCIA
Y TECNOLOGÍA
UNIVERSIDAD
PEDAGOGICA EXPERIMENTAL “LIBERTADOR”
INSTITUTO
PEDAGOGICO RURAL “EL MACARO”
DIPLOMADO EN
DOCENCIA UNIVESITARIA
MODULO: EVALUACION
DE SITUACIONES DE APRENDIZAJE
EXTENSION GUÁRICO
- SAN JUAN DE LOS MORROS
Participante:
Ana María
De Freitas
C.I 6317054
LA
EVALUACIÓN PARTICIPATIVA: CONTRIBUCIÓN
A
LA MEJORA DEL APRENDIZAJE
La
evaluación participativa es aquella que involucra tanto al docente como a los
propios participantes, esta forma de evaluar permite llegar a acuerdos y
negociaciones entre los involucrados, ya que promueve la participación de todos
y, en consecuencia, se pueden generar cambios. En tal sentido, la evaluación se
convierte en un recurso frecuente para optimizar el aprendizaje, lo cual
implica que se planteen acuerdos y se compartan criterios de evaluación para
que todos puedan mejorar y alcanzar las competencias establecidas. Cuando el
docente involucra a sus estudiantes en el proceso de evaluación, propicia en
ellos a que aprendan a regular sus procesos de aprendizaje; por lo cual pueden y
deben promoverse otros tipos de evaluaciones participativas que son
complementarias a las que realiza el docente.
En
este orden de ideas, se puede nombrar a la autoevaluación, que no es más que la
evaluación que realiza el propio estudiante de sus producciones y su proceso de
aprendizaje. Conociendo y valorando así su desempeño, aparte de contar con más
bases para mejorar su rendimiento académico. Por otra parte, cuando hablamos de
coevaluación, decimos que es la evaluación que realiza el propio estudiante, en
colaboración con sus compañeros acerca de alguna producción o demostración de
desempeño establecida. De esta forma
aprende a valorar los procesos y actuaciones de sus compañeros con la
responsabilidad que esto conlleva. Además, representa una oportunidad para compartir
estrategias de aprendizaje y aprender juntos a desarrollar diversas tareas.
“El
docente frente a un grupo es el encargado de evaluar los aprendizajes de los
alumnos. Para ello planifica y conduce procesos de evaluación en diferentes
contextos y con diversos propósitos y alcances para el aseguramiento del logro
de los aprendizajes de sus alumnos. Desde el enfoque formativo, existen tres
formas en las que el docente puede realizar la evaluación: la interna, la
externa y la participativa”.
(Nirenberg, Brawerman y Ruiz, 2003).
Una
evaluación participativa debe cumplir con criterios y estándares mínimos de valoración,
sea de manera cualitativa o cuantitativa, que permitan a los protagonistas del
proceso de aprendizaje (estudiantes y docentes) el logro de las competencias académicas
establecidas en cada unidad curricular. En este sentido, el comunicar y
negociar las diferentes estrategias y herramientas aplicadas por parte del docente
a sus estudiantes, de una forma constructiva, abierta a nuevos paradigmas en el
ámbito educativo, nos hace observar el desarrollo de nuevos modelos de
aprendizaje que se van actualizando a la par de los diferentes avances tecnológicos
y de la globalización del conocimiento. En la actualidad, en nuestro día a día
se van generando nuevas herramientas como: simuladores educativos, laboratorios
virtuales, blogs, apps, y un sin número de recursos que generan nuevas estrategias,
dependiendo del contexto en el que se aplicarían. Estas herramientas deben
ofrecer flexibilidad para poder adaptarse a las distintas condiciones sociales,
multiétnicas y culturales en que cada docente y sus estudiantes pueden y logran
desarrollar la construcción del aprendizaje y hasta un mejor método cognitivo para
su evolución dentro de los espacios educativos.
La
evaluación en el proceso de enseñanza y aprendizaje nos exige pensar y definir
el modo en que entendemos la labor del docente. Algunas ideas ya se han delineado
en torno al propósito de fortalecer la figura del docente como profesional,
particularmente en relación con la evaluación de su propio desempeño. Pero
entendemos que, además, es una tarea de auto y co-reflexión, es decir, que exige
un marco de colaboración y de trabajo con otros actores. Profundizando en qué
implica ubicar al docente como profesional en el marco de la evaluación de la
enseñanza. Si indagamos en la historia de la docencia, observamos que
concebirla y ejercerla como profesión es una conquista que implica romper con los
paradigmas arraigados tanto en las prácticas como en las teorías pedagógicas
basadas en modelos rígidos que en la actualidad tienden a evolucionar a formas
mas constructivas de generar el aprendizaje.
Referentes:
Nirenberg, O. y otros (2003), Evaluar
para la transformación. Innovaciones en la evaluación de programas y proyectos
sociales, Barcelona, Paidós.
Vizcarro, C. (1998), “La evaluación
como parte del proceso de enseñanza y aprendizaje: la evaluación tradicional y
alternativa”, en C. Vizcarro y J. León (eds.), Nuevas tecnologías para el
aprendizaje, Madrid, Pirámide.

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